¿Cómo llegué hasta ti? Pues podríamos decir que fuiste una de esas casualidades que la vida te pone en el camino. Con 23 años me sentía muy atrapada, llena de miedo e ira. Una enfermedad limitante solo fue una forma en la que el cuerpo me gritaba que necesitaba hacer algo diferente. Así que empecé con el yoga. Nuestro querido maestro de yoga fue mi puente hacia ti. La persona o conjuntos de personas que se iban a convertir en mi espacio seguro.

¿Cómo fue la transformación? Un trabajo de varios años que llevó muchos cambios a nivel mental, emocional y físico. Del proceso recuerdo tres momentos MUY IMPORTANTES. 

El primero, poco tiempo después de iniciar las sesiones. Tenía que tomar una decisión muy importante y no sabía qué camino elegir. Así que, después de una sesión en la que me sentía completamente  perdida, me quedé con este mensaje. 

«Cuando no sabes qué camino elegir». “Elige uno nuevo y construye tus propios pasos.”

Ese momento fue un antes  y un después en mi vida y empezó a construir mi camino hacia la libertad que deseaba. 

El segundo momento más importante de nuestro trabajo juntas fue justamente en las sesiones grupales de neurología estructural. Fue uno de los momentos más liberadores y duros de mi vida. Reconocer que las personas que me querían me habían utilizado y hecho daño marcando mi historia personal para siempre fue un proceso muy doloroso. El espacio grupal fue un espacio de sostén, un espacio seguro donde compartir, avanzar y sobre todo perdonar. 

El tercer momento más importante fue durante el mismo módulo, donde  pude identificar que mis creencias y responsabilidades estaban alineadas con un momento familiar donde yo tomé una decisión inconsciente y que me llevaba a tener lealtades con unos de mis progenitores que me estaban haciendo daño. Esta parte del proceso fue muy liberadora. Fue un antes y un después en mis relaciones familiares y en mi libertad personal.

¿Cómo el impacto de ese proceso se mantiene en mi vida después de más de veinte años? Pues creo que la forma más material de apreciarlo es conociéndome y viendo todo lo que creaba a mi alrededor. Estoy muy satisfecha con la relación conmigo misma y los vínculos significativos a mi alrededor. Cuando hablo de vínculos, no solo hablo de vínculos familiares, hablo en toda la faceta de mi vida. Aunque quiera cambiar muchas cosas al día de hoy, lo hago desde otra posición, una más amable, más respetuosa, más consciente, con pausa pero sin prisa, disfrutando de la vida y amando las pequeñas cosas del día a día.

Feliz vida

Un abrazo grande

Siempre serás mi espacio seguro al que volver